En fin...es muy chufla el video que he hecho...pero poco a poco ire mejorando.
Va dedicado a mi Yutita y el comienzo de la que fue nuestra amistad ^3^
Espero que os guste! ^^


Jugador: Viki
Nombre: LiNeerlay
Origen: Bosque Espino
Edad: 50 años (aspecto de 20 años humanos)
Sexo: femenino
Altura: 1,60
Peso: 50kg
Raza: Semidrow
Clase: Guerrera-bardo
Armas: Espada Bastarda
Situación actual: Mision conjunta/En la guardia
LiNeerlay es una semidrow, de padre drow y de madre humana. Toda su historia comienza con la historia de sus padres.
Su padre Ryld, drow que vivía en las profundidades, era un drow diferente a los demás, no quería quedarse allí viviendo con miedo, quería aventuras, quería ver la superficie. Éste hubo un momento en el que siguió a su corazón, aunque peligroso, intentaría salir de allí y no volvería nunca porque si no lo matarían por “huir” de allí.
En el silencio de las profundidades consiguió salir sigilosamente hacia el exterior, allí comenzaría su nueva historia. Pasaron muchos años intentando pasar totalmente desapercibido, contemplando el exterior, a la gente y sus costumbres, aunque no le llamaban mucho la atención los humanos dado a que le habían enseñado a despreciarse mutuamente, todo ello siempre ocultando su identidad de drow para poder convivir sin tener ningún problema.
Un día se fijó en una bella humana, fue algo extraño, le atrajo con fuerza al llamarle la atención como se defendía del acoso de un par de hombres que no la dejaban tranquila. La chica era enérgica, de corazón ardiente, a Ryld le parecía diferente a todos los demás humanos que había visto. Ryld fue a socorrerla, cogiéndola por un brazo y haciendo como que la conocía. Aquellos dos hombres que la incordiaban, al mirar a los ojos que infundían temor de aquel extraño “hombre” (Ryld), se asustaron de tal forma que se disculparon y poco tardaron en dar media vuelta e irse.
La chica se lo agradeció muchísimo y le dijo a Ryld que se llamaba Dália. Por lo que había hecho le invito a un pastel que estaba haciendo en su casa. Aquel día Ryld parecía otro, estaba descubriendo y sintiendo nuevas cosas para él, Dália y él hablaron mucho, rieron y se hicieron amigos. Poco a poco ellos fueron viéndose más a menudo, dando algún paseo por el bosque y sintiendo algo especial. Pero claro, Dália siempre veía a un hombre humano, porque Ryld escondía su verdadera apariencia para no asustarla.
Pero un día, estando solos en el bosque, el momento en el que se declararían su amor, Ryld no pudo aguantar y le dijo a Dália que tenía algo demasiado importante que contarle, que no lo había hecho antes por miedo a que no quisiese estar con él, que no quería perderla porque había encontrado una joya en este lugar y Dália le dijo que nada de lo que le dijera le importaría, que lo amaba y que nada ni nadie cambiaría aquello.
Entonces Ryld se sacó un anillo del dedo que siempre llevaba puesto y derrepente Dália contempló ante ella a un drow, era Ryld, él… ¡él era un drow! Se quedo impresionada pero miró a los ojos preocupados de Ryld y se dio cuenta que fuese como fuese era el hombre o drow del que ella se había enamorado y nada podría cambiar eso. En ese día se juraron amor dos razas muy distintas y que por impresionante y misterioso que pareciese, algo les había unido.

De esta unión poco después surgieron dos hijos semidrow, el hijo mayor Bruherd y la menor LiNeerlay. Vivian en una casa en el bosque espino porque Dália quería que Ryld viviese con ella sin tener que esconder su apariencia, aunque cuando iban a la ciudad tenía que esconder su verdadero aspecto.
Un día Dália fue con los niños aun jóvenes al pueblo, ellos no eran drows, así que pensó que no tendría por qué esconder su apariencia dado a que los semidrows también conviven en ciudades con hombres, lo que ella no sabía era el desprecio que sufrirían por ser lo que eran.
Bruherd por todo lo que escuchaba a los hombres, el desprecio que sufrían y todo lo que le sucedía iba cayendo en un desprecio de sí mismo, se daba vergüenza por no ser ni drow, ni humano, se sentía como un bastardo, a veces empezó hasta sentir asco e incluso odio hacia su padre y madre. LiNeerlay no podía hacer nada por lo que sentía su hermano
, intentó varias veces hablar del tema con él, pero fue algo imposible. LiNeerlay se sentía bien, soportaba como podía el desprecio de algunos humanos e incluso consiguió alguna vez coger una pequeña confianza de alguno, ella amaba a sus padres y se sentía bien de ser como era y de venir de aquel amor tan imposible.
Bruherd fue instruido por su padre en el arte de las espadas para poder algún día defenderse o ganarse la vida, pero LiNeerlay aun debía esperar porque aun era demasiado joven, Bruherd fue instruido antes porque era bastante mayor y más fuerte que ella, aunque aun podía considerarse muy joven a él también.
Un día al ir Bruherd por el pueblo y no poder soportar el desprecio, insultos y miradas de la gente, fue tal su descontrol, su odio, su vergüenza, que se fue directo a su casa, con los ojos desencajados, los dientes apretados. La locura…se había apoderado de él. Al llegar a su casa se dirigió a un lado de la chimenea donde se encontraban las espadas del padre y con ellas en la mano fue en busca de sus padres, sereno pero con un rostro que no parecía el que un día había tenido.
La pequeña LiNeerlay en ese momento se encontraba en el pueblo comprando algunas cosas que le había mandado su madre y ya regresaba a casa feliz, como cada día que pasaba.
Cuando abrió la puerta de la casa no pudo creer lo que estaba viendo, entró en shock. Su hermano se encontraba de pie junto a los dos cuerpos bañados en sangre de sus padres y con las dos espadas del padre en sus manos manchadas con la sangre de estos. LiNeerlay no pudo reaccionar cuando el hermano mayor la miró y salió corriendo por una de las ventanas abiertas hasta desaparecer.
Después de ver como su hermano desaparecía entre el bosque pudo reaccionar y corrió hacia los cuerpos de sus padres, la madre estaba empapada en sangre y sin respiración, pero el padre con mucha dificultad, lleno de sangre se encontraba en el suelo con lagrimas en los ojos, intentando alcanzar la mano de Dália que yacía en el suelo. LiNeerlay le dio la mano de la madre para que Ryld, su padre, pusiese apretarla con fuerza. Con el ultimo soplo de vida que le quedaba tocó el rostro de su hija, le dijo que la quería y que todo había sido por su culpa, después de decir estas palabras la mano que acariciaba el rostro lloroso de LyNeerlay cayó al suelo, su padre había muerto.
Después de llorar a los cuerpos de sus padres que yacían en el suelo, LyNeerlay aunque aun muy joven los enterró cerca de la casa, en aquel bosque, y juró sobre la tumba de estos que movería cielo y tierra para encontrar a su hermano y que si hacía falta mataría a aquel que portaba su misma sangre. En su mano llevaba una cadena de la diosa Eilestrey que fue de su padre, a la cual ellos adoraban porque era una diosa drow buena que amaba la danza, la música y era diferente también a los demás.
Cogió la cadena y se la puso en el cuello. Ahora nadie estaría allí para enseñarle como debía luchar, como sostener la espada, y lo mejor, como danzaría con la espada acompañada de la gracia para ello que le daría su diosa.
Durante unos años mientras estuvo haciéndose mayor, fue entrenándose ella sola poco a poco y concentrando un rencor y odio hacia su hermano. Las espadas que usaba eran viejas y casi inservibles, pero por el momento no podía hacer nada más. Con estas espadas no conseguiría matar ni a un animal y menos defenderse de su hermano, debía conseguir algo con lo que se desenvolviese bien.
Un día decidió partir e ir pasando por los pueblos y ciudades cercanas del bosque para encontrar un buen arma y seguir su entrenamiento, aunque mientras hacía eso también buscaba información sobre el hermano por los pueblos que pasaba aunque en todos los casos en vano.
En una ciudad cercana encontró a otra semidrow bastante mayor que ella, era la primera que veía uno en muchísimo tiempo. Al ser ambas semidrow se conocieron rápidamente y empezaron a hablar. Al parecer la semidrow se llamaba Thrysh y era una bardo instruida también en la danza con la espada bastarda. LyNeerlay le suplicó que le enseñara, que fuese su maestra y le conto por qué necesitaba conocer ese arte. Al principio Thrysh se negó, no quería ser cómplice de que dos hermanos se matasen entre ellos e hizo prometer a LyNeerlay de que si le enseñaba su danza y sus artes no lo mataría, simplemente lo buscaría para que pidiese perdón y se entregara.
Pasaron los días y LyNeerlay aun no aceptaba la condición de Thrish, pero no podía perder más tiempo y uno de los días buscó a Thrish y aceptó su condición, aunque en su corazón sentía que no realizaría esa promesa.
LyNeerlay aprendía rápido, solo pasó un año más cuando ya dominaba a la perfección todas las artes que le enseñó Thrish. Ya era lo suficientemente fuerte como para poder vencer a su hermano o eso esperaba.
Antes de que las semidrows se despidiesen, Thrysh entregó a LyNeerlay una de sus espadas bastardas más preciadas, y en uno de los cantos de aquella espada hicieron unos grabados, por el vinculo que las uniría como maestra y aprendiz y también Thrish grabo en la espada la promesa que le hizo LyNeerlay a ella para que esta nunca se olvidase. Con esta espada Lyneerlay había conseguido danzar en batalla mejor que hasta su maestra. Se despidieron y LyNeerlay salió a buscar información sobre su hermano por las ciudades de aquella región, Calimchan.
Esta vez ya estaba preparada y era mayor, casi tanto como la edad que tenía su hermano cuando asesinó a sus padres. Ahora nada ni nadie impediría que reaccionara contra su hermano al verlo. Su odio hacia él fue haciéndose cada vez más y más grande…no sabía si podría controlarse al verlo, pero ello no le importaba, él mató a sus padres sin compasión y ahora sufriría lo mismo o quizás peor, quien sabe lo que ocurriría…
Ya solo cabía la esperanza de esperar encontrar una pista que le llevase a él. Eilestrey guiaría ahora sus pasos.

Vi entonces como me desvanecía en el sueño, sin poder despedirme, sin poder hablar de nuevo con él.
Me encontraba en mi cuarto y mi madre me llamaba, eso fue lo que me despertó. Mama ya estaba en casa y ya era hora de cenar. Me había quedado dormida toda la tarde y me gustaría haberme quedado dormida por mucho más.
Bajé a cenar, como un dia normal. Salude a mi madre y puse las cosas en la mesa. Mientras cenábamos, mama me conto como le fue el dia y lo bien que se lo pasó con sus amigas. Despues de hablar un buen rato me dijo que viésemos una película juntas y como yo no tendría clases podría quedarme hasta tarde viéndola con ella sin problemas, aunque en ese momento yo solo pensara en poder soñar.
Despues de pasar un buen rato con mi madre viendo una película, nos fuimos a la cama. Ya en la cama metida me di cuenta que por haberme pasado toda la tarde durmiendo, no podría pegar ojo muy rápido. Me levante de la cama y me fui al escritorio para dibujar mientras aun estará despierta.¿ Qué dibuje? Pues lo que llevo haciendo desde hace meses, a Haku…
Derrepente mi cabeza dio un vuelco, algo me pasaba, era como un dolor intenso de cabeza. Mientras tenía ese dolor se me venían a la cabeza extrañas imágenes. Era Haku y…¿Quién era ella? Se parecia a…¿mi?. Pero un poco diferente, estaba cambiada, pero se que era yo. ¿ Que fue eso? Un escalofrio recorrió mi cuerpo.
A la mañana siguiente me desperté en el escritorio, me quede dormida sin darme cuenta después de aquello extraño que me pasó. Pero un momento, ¿ no soñé?, o al menos no recuerdo haberlo hecho.¿ Que ha pasado?¿Por que? Tendria algo que ver lo que me sucedió? Bueno esperaría a esta noche para volver a soñar…
Mientras ayudaba a mi madre en casa, veía la tele o me ponía en el ordenador, siempre se me venia a la cabeza aquellas imágenes junto a Haku de la que parecía ser yo. Ah! Otra vez ese dolor. ¿ Que me esta pasando? De lo que estoy completamente segura de que esto no es normal y es real lo que me esta pasando aunque no entienda de que se trata.
Fui al cuarto y cogi todos mis dibujos y me puse a mirarlos detenidamente uno a uno, y ¡ah! otra imagen vino a mi cabeza. Vi unos ojos de color de luna, aquellos que tanto me gustaban pero…esta vez…no era los de Haku los que veía sino los de aquella chica, los mios…
Necesitaba verlo, necesitaba ver a Haku y que me explicara que es lo que me estaba pasando, no podía esperar más. Me acoste en la cama y cerre los ojos un rato, pero nada ocurria, no conseguía dormir. Pasado ya el dia y con la oscuridad cubriéndolo todo, me dispuse de nuevo a dormir y soñar. Esta vez lo conseguí, estaba de nuevo en el bosque y Haku venia corriendo hacia mi.
- ¿ Qué te paso la otra noche? ¿ Por qué no viniste? ¿ Te ha pasado algo?
Parecia preocupado y tan extrañado como lo estaba yo.
- No lo se. No pude soñar y quizás sea por algo que me paso…
- ¿Algo que te paso?¿Viste ya algo?
- ¿Eh?¿Como sabes…?
- Dime que si. Dime que recuerdas todo. Dime que puedes volver ya! Y una lagrima cayo de aquel chico que parecía no poder ser lastimado por nada en el mundo.
Me quede perpleja. No podía creer verle asi y de nuevo ese tremendo dolor de cabeza. Es como si el verle asi me hubiese provocado ese dolor.
- Haku…he visto algo, pero no se de que es lo que me hablas. No entiendo que es todo esto. Nos vi, a ti y alguien que parecía yo aquí, juntos. ¿ Que es lo que esta pasando? ¿ Y por que no me lo explicas de una vez?
- Si pudiese ya lo habría hecho! No puedo estar más sin ti y por eso ya no puedo controlar mis sentimientos y parecer que controlo la situación. Tienes que hacerlo tu sola Se…
Haku misteriosamente se cayo derrepente. Es como si me hubiese querido llamar por un nombre…que no parecía el mio…
- ¿Cómo me ibas a llamar Haku? Mi corazón daba vuelcos, era como si necesitase escuchar aquella palabra, lo necesitaba.
- No he dicho nada…No puedo decir nada…Solo te dire que aquí hay reglas y no puedo incumplirlas, entiéndeme. Me encantaría poder hablarte de todo, pero solo tu eres la única que puedes conseguir esto…y si no te das prisa…me temo que estos sueños que tienes se acabaran pronto y ya nadie podrá ayudarte… Y yo…yo no soportare perderte…
- Pero si no me puedes decir nada. ¿ Porque cuando nos vimos me dijiste tu nombre?¿Por que solo me dices algunas cosas?
- Ya te lo he dicho…las reglas que tengo. Hay cosas que puedo hacer y otras que no…
Haku me cogió de la mano y me abrazo. Ahora yo comprendía un poco mas de aquella historia de locos. Esto que me pasaba era un camino que solo yo podía hacer y en donde solo yo encontraría el buen camino que deberia seguir. Otra vez me desvanecía, pero esta vez lo hacia mucho antes que de costumbre. ¿ Empezaria desde ya a no poder soñar con él? No! No puede ser! Una lagrima recorrió mi mejilla y muchas imágenes se me venían a la cabeza mientras me desvanecía. Haku parecía preokupado.
- No! Aun no! Es muy pronto! Dijo Haku.
Ahora solo veía oscuridad pero aquella imagen…Haku y yo de nuevo, hablando, ¿ pero que decíamos? Haku no paraba de decir un nombre en aquellas imágenes de mi cabeza, pero no lo escuchaba. ¿Quién soy? ¿Qué soy? ¿ Por que me esta pasando todo esto? Se…Se… Y de nuevo la imagen…empece a escuchar las ojas de los arboles, los pajaros, el agua que se encontraba lejos…pero aun no escuchaba lo que decían…Sss…Y por fin…empeze a escuchar algo…La chica que parecía ser yo empezó a correr de Haku y…¡Self! Haku la llamo por su nombre.
Un fuerte dolor me recorrió de arriba abajo, despertándome, mis ojos, me dolían. ¿ Que me estaba pasando? El dolor era fuerte y ahora las imágenes no paraban de pasar por mi cabeza. Self…ese nombre…ese nombre…mi…mi nombre…